Muy pronto: / Coming:

Un texto de Neil Young
Versión en inglés

No soy particularmente fan de la película -de hecho, para ser completamente honesto, la odio- pero The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975) justifica levemente su existencia simplemente por la forma exquisita en la que Tim Curry (como Dr. Frank N. Furter) dice la frase ‘¡Te veo temblar con antici----pación!’. Es una frase que resume lo que para mí es uno de los mejores aspectos del cine -uno de los placeres más duraderos de este medio, si lo preferís: saber que hay mucho material potencialmente bueno escondido detrás de una esquina… o dos. O incluso tres.

La frase sobre la antici----pación me vino a la mente recientemente cuando oí, hace un par de semanas, que el primer tráiler de There Will Be Blood (2007) de Paul Thomas Anderson había sido estrenado en la web. Los productores americanos llaman a este fenómeno ‘want-see’ (querer ver) -es una cualidad muy buscada y que se explica por sí misma, que los productores esperan que de alguna manera mágica se una a la película y cause una estampida hacia los multicines el fin de semana de estreno. Normalmente el ‘want-see’ no me suele provocar sentimientos abrumadores, pero There Will Be Blood es, para mí, un caso bastante especial.

La razón: desde que vi por primera vez la película anterior de Paul Thomas Anderson, Punch-Drunk Love (2002), quedé convencido de que era la mejor película que jamás había visto; muy probablemente la mejor película jamás realizada. ¿Se puede hacer una afirmación tan realista como esta sobre cualquier trabajo o película? No. ¿La estoy haciendo? Sí.

He sido un admirador del talento de Anderson desde Boogie Nights (1997) y Magnolia (1999), pero Punch-Drunk Love supuso un gran salto hacia un territorio completamente nuevo. Oí que Anderson había pasado por algunos problemas personales y de salud antes, durante y después del rodaje, y no hubiera sido ninguna sorpresa que no hubiera vuelto a realizar ninguna otra película -es más, no pudo ver cómo superaba lo que lo que había conseguido con Punch-Drunk Love. Pero entonces sucedió que había dirigido más de un puñado de escenas en A Prairie Home Companion (2006) de Robert Altman, donde los aseguradores exigieron su presencia en el set como reserva en caso de que algo fallara con el octogenario maestro (un papel ocupado por Stephen Frears en Gosford Park [2001]). Un agradable trabajo eventual para un joven realizador, ¿no? Y entonces supe de There Will Be Blood

Así fue como, con una mezcla de rabia y un cierto grado de nervios, me dirigí al YouTube, donde seguramente continuará en un futuro predecible. Pero no esperéis nada demasiado espectacular: esto es lo que se conoce en el negocio como ‘teaser’ más que como un tráiler completo. El estilo es elíptico, contenido, enigmático; revela poco de sí mismo, sólo que tiene lugar en el pasado, en la América rural, puede que tenga algo de la sensación de la polvorienta Days of Heaven (Terrence Malick, 1978), trata de las extracciones de petróleo, y la interpretan Daniel Day-Lewis (seguramente el ex zapatero más famoso del mundo) y Paul Dano (de Pequeña Miss Sunshine [Little Miss Sunshine], 2006).

Hay diálogo -o para ser más preciso, lo que parece más un monólogo: ‘¿Estás enfadado, tío? ¿Tienes envidia? ¿Vas a tener envidia?’. El origen de la voz baja y retumbante no se puede identificar, pero se parece mucho a como si Day-Lewis estuviera todavía intentando hacer el acento ‘americano de época’ después de El último mohicano (The Last of the Mohicans, 1992), La edad de la inocencia (The Age of Innocence, 1993), El Crisol (The Crucible, 1996) y Gangs of New York (2002)... y ¿sabíais, por cierto, que los patrones de habla de Bill ‘El Carnicero’ en la última película fueron modelados sobre una grabación con cilindro de cera de una persona que se cree que no es otra que Walt Whitman?

La primera vez que oí sobre el proyecto fue hace un tiempo (¿podría ser hace como un año?) cuando se anunció que Anderson estaba trabajando en una adaptación de la novela de Upton Sinclair, Oil!, de 1927. En el libro, el narrador/protagonista es ‘Bunny’ Ross, el hijo progresista de un magnate del petróleo; su mejor amigo Paul Watkins tiene unos orígenes mucho más humildes. No sé de qué manera enlaza esto con la película de Anderson, en la que el personaje de Day-Lewis se llama -de acuerdo con recientes reseñas- ‘Plainview’ y Dano es ‘Eli Sunday’.

Y, para ser sincero, en realidad no lo quiero saber -todavía no, por lo menos. Hay veces, cuando busco información, reseñas, informaciones valiosas, saben que he comprado discos de bandas sonoras con antelación (Collateral, Miami Vice) para que me entren ganas de ver las películas. Pero esta no va a ser una de esas veces. En lugar de eso, voy a recluirme en un oasis virtual. Voy a evitar mencionar nada sobre la película en ningún medio de comunicación; resistiré la tentación de buscar la novela de Upton Sinclair (o pedirla vía Amazon). Estoy contento de esperar hasta el momento de sentarme en un cine oscuro, y que las luces se apaguen y el título de la película aparezca en la pantalla. Sólo entonces me creeré de verdad que Anderson ha hecho otra película después de Punch-Drunk Love.

El plan es para There Will Be Blood en la première mundial en el Festival de Venecia, que este año empieza el 29 de agosto [1]. Me gustaría estar ahí para el primer pase, aunque sería logísticamente demasiado complicado -y he encontrado tanta sabiduría en aquello que creo que Dario Argento dijo una vez, que no importa cuando ves una película, mientras la veas.

Esto me recuerda -mi segundo estreno esperado ansiosamente no es otro que el del propio Dario: La Terza Madre (Mother of Tears, 2007), cuya première está programada para el 2º Festival de Roma en octubre, y que de forma tardía completa la trilogía de ‘Las tres madres’ que empezó con Suspiria (1977)- que durante un tiempo fue a la par con El espejo de Tarkovsky (Zerkalo, 1974) mi medalla de plata cinematográfica de toda la vida -y continuó con Inferno (1980).

La estrella de Argento -siendo tremendamente sincero- ha decaído en cierta manera en los últimos años (bueno, en las últimas décadas), pero si hay un proyecto que puede avivar ese viejo fuego es La Terza Madre -en la que no sólo se ha reunido con su hija Asia Argento (en el despertar de su triple conquista en Cannes con Boarding Gate (2007), Go Go Tales (2007) y Une vieille maîtresse (2007), sino también con su ex pareja y que también es su actual y regular colaboradora Daria Nicolodi, más su viejo colega (y superviviente de Suspiria) Udo Kier- con música del ex Goblin Claudio Simonetti y guión co-escrito por los responsables de Toolbox Murders (2004) de Tobe Hooper, mejor película de lo que se esperaba.

¿Cómo puede fracasar? Bien, ‘de forma muy fácil’ es la respuesta más sensata. Pero la cuestión sobre el cine es que la esperanza realmente es eterna. La aristocracia británica poseedora de caballos solía decir que un caballero que hubiera entrado ese año en el Derby no podía contemplar nunca el suicidio, simplemente porque tenía demasiadas expectativas. De esa misma forma, cualquiera que se pregunte si la vida moderna vale la maldita pena -y quien sea un admirador de John Carpenter- lo seguirá manteniendo una vez haya oído que su primera película desde Fantasmas de Marte de John Carpenter (Ghosts of Mars, 2001) ha empezado su pre-producción, con el muy apropiado título genérico Psychopath (2008). ‘Atraído por el esfuerzo de atrapar a un asesino en serie, un ex agente de la CIA empieza a cuestionar su propia cordura’, según la invencible fuente de especulaciones, medias verdades y malísima fuente de información que es el IMDb. Otras películas inminentes o casi inminentes por remarcar pueden o no incluir: la épica historia de larga gestación de Erast Fandorin en The Winter Queen (2009); el auto remake expuesto al desastre de Michael Haneke, Funny Games (2007), el debut como director de Charlie Kaufman, Synecdoche, New York (2007); Kaufman, colaborador de Where The Wild Things Are (2008) de Spike Jonze; The Bourne Ultimatum (2007) de Paul Greengrass, The Few (2008) de Michael Mann; Eastern Promises (2007) de David Cronenberg; Tree of Life (2008) de Malick; Roadside Picnic (2008) de David Jacobson. Y esto sólo a lo que se refiere a las películas en inglés, las más mainstream, no me hagáis hablar de la inminente R R (2007) de James Benning.

En la mayoría de los casos nadie ha visto estas películas; en algunos casos (Mann, Malick, Jacobson) no hay una garantía de que se terminen, estrenen, enseñen. Pero tan pronto como los rumores empiezan a filtrarse, las especulaciones sobre el casting empiezan a circular, la película, en cierta manera, ya ha empezado -aunque sólo sea en nuestras mentes ansiosas. Si la historia pasada se puede considerar una guía, sé que soñaré con There Will Be Blood, probablemente más de una vez- y si pudiera sumar todos los minutos que pasaré reflexionando sobre ella antes de verla, el resultado eclipsaría el tiempo de duración actual de la película con un margen bastante considerable.

Pauline Kael acierta con la idea cuando publicó una crítica en el New Yorker en Marzo de 1975 con el típico título con doble sentido <> -una extensa revisión de la obra maestra de Altman (‘¿Puede haber algo como una orgía para los amantes del cine?’, empieza) basada en un preestreno especial, y aparentemente escrita para excitar tanto la envidia como los escalofríos antes del estreno. Porque todas las películas existen en lo que podemos llamar un ‘triple momento’ -el ‘pasado’ (cuando sabemos de la existencia de una película pero todavía no la hemos visto, y debemos confiar en nuestra imaginación), el ‘presente’ (ese par de horas en las que realmente estamos viendo la película), y el ‘futuro’ (en el que hemos visto la película, y donde pasa a formar parte de nuestra memoria). Visto de este modo, la parte del ‘presente’ es fugaz y evanescente -en términos relativos, casi desde el momento en que empieza la película. Pero la anticipación es quizás el período más intenso, agradable de todos. La experiencia puede advertirnos de lo peor -¿Inland Empire (David Lynch, 2006), para alguno?- pero es la esperanza optimista, desenfrenada, lo que nos hace continuar, soñar, estrenar. Y, oh, sí, habrá sangre.

Sunderland, 1 de julio de 2007


Notas:

1. Finalmente la película de Paul Thomas Anderson no se estrenará en la Mostra de Venecia sino que lo hará en el Festival Internacional de Cine de Toronto (6-15 de septiembre). [Volver arriba]

















































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