Festivales, festivales, festivales

Este número invernal, el 34 de Contrapicado.net, destaca por la profusión de festivales que hemos ido cubriendo y cuyos textos, análisis y crónicas ahora sacamos a la luz. Nos gustaría insistir en ello y que quede constancia de que sí, en efecto, cubrimos muchos festivales, seguramente no tantos como nos gustaría, pues ciertas limitaciones, digamos logísticas, nos impiden llegar a todo, pero en todo caso suficientes como para que pueda deducirse de ello que nos interesan los festivales, que entendemos su importancia en la difusión de películas que, de otro modo, permanecerían invisibles por los siglos de los siglos, y que nos comprometemos (lo hemos hecho siempre) a dejar constancia de ello: de la existencia de los festivales, de sus virtudes y defectos, de su importancia, de su labor de difusión y, por supuesto, de las películas que en ellos se proyectan. Y lo hacemos (insistimos, lo hemos hecho siempre) con independencia de la relevancia internacional que pueda tener el festival: a lo largo de los años, con la misma pasión hemos cubierto grandes festivales como San Sebastián, Gijón, Mar del Plata o Berlín que certámenes más modestos como el BAFF, el Diba, el Ducópolis o el croata Motovun Film Festival. Y lo mismo que nosotros, la gran mayoría de los medios digitales e impresos. No nos engañemos, cierto tipo de cine necesita de los festivales para darse a conocer, de la misma forma que los festivales (y por extensión esas películas “invisibles” que se proyectan en la mayoría de ellos) necesitan de los medios especializados para su difusión (y sí, también del público de “a pie” que llena las salas en cada edición, pero no es ese público el que puede difundir las bondades o defectos de un certamen).

Por supuesto, esta especie de autoafirmación no es gratuita ni caprichosa. Al contrario, viene a cuento de que algunos festivales han escatimado de forma incomprensible el reparto de las acreditaciones. Bien reduciendo el número de acreditaciones por medio y cobrando por ellas, bien ofreciendo acreditaciones restringidas a un número ridículo de películas, el caso es que un medio modesto como el nuestro encuentra notables dificultades para hacer una cobertura digna de estos festivales que, por otra parte, en las presentaciones de cada edición se llenan la boca con sus “apuestas por la cultura” y demás bobadas prefabricadas.

A pesar de todo, insistimos: este número 34 de Contrapicado.net es claramente un número “festivalero”. Y sí, entre las crónicas están también las de esos festivales que no nos lo han puesto nada fácil.

En todo caso, como siempre, esperamos que el número sea de vuestro agrado.

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