Tiempos cannoises

Durante unos días del mes de mayo de cada año, toda la actualidad cinematográfica mundial se concentra en la mini-ciudad de Cannes. Año tras año intentamos tener algo de fe en que los habituales pésimos medios de comunicación españoles nos ofrezcan unas crónicas de una cierta calidad desde los grandes festivales. La cobertura del Cannes 2007 ha dado un pequeño paso adelante esta vez: en el próximo (segundo) número del Cahiers du cinéma – España (¡salió!, aunque hasta dentro de un par de números toda opinión sobre la revista va a ser precipitada), parece ser que habrá una extensa cobertura del evento, y además, desde Fotogramas, el compañero Manu Yáñez está publicando “El blog de Cannes” a diario y de una manera muy completa. Además, en La lectora provisoria han aparecido hasta el momento dos cartas desde Cannes de Álvaro Arroba; también se encuentra allí nuestro amigo Roberto Morato de Ocio Joven.

En Contrapicado, en este difícil número conjunto de mayo y junio, con la excusa de la celebración de dos importantes festivales internacionales en Argentina, como son el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires y el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, echamos un vistazo al panorama cinematográfico de allá, en el que no todo son Campanellas, Darines, Taratutos y Perettis, ni mucho menos. Y para demostrarlo, analizamos desde una perspectiva más bien escéptica (y, por supuesto, una mirada desde dentro de la propia Argentina) ese concepto tan frágil y ambiguo llamado Nuevo Cine Argentino, preguntándonos qué demonios es, incluso yendo más allá y dudando de su existencia. En tales territorios encontramos primero a un autor tan dispares como Martín Retjman, al que dedicamos un texto monográfico, como la figura clave de ese supuesto movimiento; Lisandro Alonso, la figura más personal y de planteamientos más radicales de toda la generación, y que con su segunda película, la perturbadora Los muertos (que analizamos aquí), se confirmó como un pariente cercano de directores contemporáneos tan importantes como el tailandés Apichatpong Weerasethakul; y Celina Murga, cuya primera película, la rohmeriana Ana y los otros, la convierte, más que en una promesa del cine argentino, en una auténtica realidad. Para cerrar el bloque proveniente de la Argentina, en la actualidad del mes hablamos de una película de Ariel Rotter, El otro, triunfadora en la última edición de la Berlinale y que, como Nazareno Brega especifica en el texto, marca una etapa de madurez dentro del cine argentino.

Además de los citados festivales sobre los que se articula este número de Contrapicado, a lo largo del mes de junio irán apareciendo en nuestra portada, entre otros textos y análisis, las crónicas de otros dos festivales más “pequeños” –aunque no por eso menos importantes- como el IndieLisboa y el Barcelona Asian Film Festival.


Contrapicado.net #16, mayo-junio de 2007

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